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Alguien dijo que cuando ante situaciones de injusticia, se opta por el silencio, se ha elegido el lado opresor. Por eso hay que advertir que estamos ante el resurgir del nazismo y del fascismo, ahora implementados lo mismo por gobiernos o sociedades “reaccionarias” que por izquierdistas o revolucionarios: Incendios de refugios de inmigrantes en Alemania; comentarios xenófobos y racistas del precandidato republicano Donald Trump en los Estados Unidos, país donde los policías son más prontos a halar el gatillo cuando están frente a sospechosos negros;  y las recientes expulsiones de miles de colombianos (también hijos de Bolívar) en Venezuela, país hasta ahora caracterizado por permitir a nacionales de diversas latitudes encontrar un hogar, trabajar y convertirse en sus hijos.

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En este último caso, además de lo inhumano y escandaloso que resulta que gente inocente deba abandonar sus vecindarios y atravesar un río con los corotos en el lomo para que los “arbolitos” no se los roben cuando vayan a demoler sus casas, resulta evidente que el Gobierno “socialista” sigue al pie de la letra el manual de propaganda nazi, y es manifiesta la ignorancia madurista de quienes, pretendiendo defender lo indefendible, dicen que es una “hipocresía” ponerse dellado de los colombianos deportados y desplazados. Ojalá a estas focas, o alguno de sus familiares, nunca les toque emigrar.

Si de verdad es judío, como ahora le ha dado por decir, ¿conocerá Maduro el triste episodio de la “noche de los cristales rotos” y de cómo los nazis convirtieron a los judíos en objeto de odio del pueblo alemán, culpándoles de sus desgracias, entre ellas inflación y desempleo, para deportarlos y asesinarlos en masa? Sí lo conoce, y muy bien, pues lo está reeditando contra tantas familias inocentes colombianas, ciñéndose al maquiavélico manual de Joseph Goebbels, ministro de Propaganda y Educación Popular de Hitler, de cuyos once principios citaremos solo algunos que le permitieron a tal bestia gobernar cometiendo crímenes de todo tipo:

-Simplificación y enemigo único: busca individualizar a todos los enemigos en una sola figura, como el “capitalismo paramilitar” (chicha con limonada) o la oligarquía que le paga a los bachaqueros para que acaparen alimentos.

-Transposición: Los gobiernos se eligen para resolver problemas, no para excusarse. Sin embargo el manual nazi establece que hay que inventar noticias que distraigan de los fracasos y de lo que realmente importa.

-Exageración y desfiguración: Presentando las imágenes del decomiso de un bulto de harina a un bachaquero o el hallazgo de un sótano en un bar de San Antonio del Táchira, el Gobierno generaliza para hacer creer que “los colombianos” y los bachaqueros (en general) son culpables de la escasez de alimentos y de la inseguridad en todo el país, cuando es sabido por la mayoría que las expropiaciones de empresas privadas y tierras productivas desde el gobierno comunista de Chávez, más la crisis de del precio del petróleo y la merma en el ingreso e dólares al país, son la causa de que no haya productividad ni e puedan importar suficientes alimentos que cubran la demanda nacional.

-Orquestación: Si Maduro dice que la inseguridad en Venezuela es culpa de los paramilitares, todos los medios del Estado y sus audiencias adaptan sus programaciones y publicaciones en redes sociales para repetir tal aseveración sin detenerse a evaluar que quien mató a su vecino o le robó la moto era el malandro del barrio, no un paramilitar.

-Renovación: En poquísimos meses, en Venezuela ha pasado de todo pero no se ha solucionado nada: Firmas contra Obama, expropiación de galpones de Polar, persecución contra los bachaqueros, la OLP, el reclamo del Esequibo, el “descuartizador”, y ahora la expulsión inhumana de colombianos.

Esta estrategia consiste en crear un escenario conflictivo para culpar a alguien y dar la impresión de que se está resolviendo, pero se genera un nuevo escenario antes que la oposición (que en Venezuela es más lenta de lo normal) logre generar una matriz de opinión contraria sobre el primer escenario. Es probable que para cuando sea publicado este artículo, ya hayan abierto la frontera y nuevamente el “culpable” sea el imperio, las iguanas, El Niño, Álvaro Uribe, Felipe González, la IV República, los conquistadores españoles, el FMI, Leopoldo López, etc.

-Transfusión: Aunque nunca revelan las caras ni las identidades, el gobierno se empeña en culpar a los paramilitares (supuestamente con ideología de derecha) y no a las guerrillas comunistas, del contrabando, narcotráfico e inseguridad en Venezuela, apelando al sentimiento de nacionalismo y supuesta vulnerabilidad ante el “extranjero invasor”.

Para terminar: Si el puente que comunica a Táchira con Cúcuta cuenta con constante presencia militar, ¿cómo se supone que cerrándolo se va a evitar que pase la droga, el contrabando y los paramilitares? Si es una medida de presión, ¿no se está reconociendo que no hay control venezolano sobre la frontera? ¿Qué culpa tiene gente inocente de que el Estado venezolano no cuente con labor de inteligencia suficiente para contrarrestar a los supuestos paramilitares?

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