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Ahora dos más dos puede ser igual a cinco, o tres, o lo que le convenga al poder. Tal como sugirió Nietzsche, parece no existir “la verdad” sino varias verdades luchando entre sí para imponerse como relato oficial.

Sin embargo me resisto cual Winston Smith en “1984” de Orwell, novela que me ha dejado estupefacto por su adecuación a la realidad actual de nuestro país y cuyo parecido con esta no es ninguna coincidencia sino la explicación de cómo con artificios, eufemismos y mentiras repetidas hasta que se convierten en “verdades”, se lava el cerebro de las masas que renuncian a pensar por sí mismas y asumen el “doblepensar”, esto es, que piensan una realidad muy distinta a la que viven y no notan el error.

Intentar razonar con estas personas es como lidiar con borrachos. Mas no por ello desistiremos de intentar poner “orden en la pea”. Aunque no logremos convencer a los autómatas, al menos debemos tener claro lo que está aconteciendo, estableciendo, como Descartes, ideas claras y distintas.

La guerra económica

Lo primero es estar conscientes de que en Venezuela sí hay una guerra económica. La provocada por un sistema, que es el comunismo, que pretende sustituir al capitalismo. La esencia de este último es la producción de bienes y servicios, la acumulación de riqueza en manos de particulares y la reinversión de la ganancia para generar más riqueza. ¿Qué es lo malo del capitalismo? Que si el Estado no protege al trabajador, este corre el riesgo de ser esclavizado por el capitalista y su afán de lucro, el mismo que tienen todos los seres humanos, hasta el más desposeído. ¿Lo bueno? Con una justa legislación, todos nos protegemos del egoísmo del otro, los empleados tienen acceso a buenos salarios y beneficios, como los que hasta hace poco gozaban los trabajadores de empresas como Ford, GM, Polar, etc, hay fuentes de ingreso para el Estado (impuestos) que se pueden invertir en infraestructura, salud, educación, etc.

Hecho en socialismo

El comunismo, en cambio, pretende abolir la propiedad privada (por más que lo nieguen, terminan haciéndolo), a través de la regulación de precios, la expropiación de los medios de producción y la dirección de las empresas por parte de los obreros (en realidad de un grupo de ladrones en el poder). ¿Lo bueno? No hay evidencia de tal cosa ¿Lo malo? Empresas que alguna vez fueron productivas como Lácteos Los Andes, Café Madrid, Diana, Monaca, Alpes (ahora Invepal), Holcim y Cemex, Vengas, Owens Illinois (vidrio), Hipermercados Éxito y Cada, Venoco, Agroisleña, Hacienda La Carolina y Montesacro, hoy son nóminas improductivas, lo que en ellas se debería producir, hoy se importa e igual está escaso, lo que aunado a la caída del precio del petróleo ha generado la peor crisis económica de la historia moderna de Venezuela.

Por otra parte hay que aclarar lo que los comunistas fanáticos nunca aceptarán por ignorantes o por hipócritas: que las teorías de Marx son una crítica al sistema capitalista y no un proyecto político. De allí parte el fracaso que el mismo filósofo Enrique Dussel, estudioso de Marx y defensor del latinoamericanismo, reconoció durante una ponencia en México: todo lo que conocemos por marxismo, no es marxismo, es ideología totalitaria soviética.

Atornillados en el poder

Antes de entrar a considerar los argumentos históricos de la “guerra económica” esgrimidos por el aparato propagandístico del gobierno, también hay que dejar por sentado de una vez por todas lo que todos los opositores alienados y muchos opositores y chavistas pensantes (que ya son lo mismo) todavía no se atreven a reconocer: no estamos en democracia, al menos no en aquel concepto tradicional de que el voto expresa la voluntad del pueblo, si acaso se conservan algunas formas. En nuestro sistema el poder es fáctico y el voto es solo una legitimación que se logra a punta de dinero y control propagandístico, institucional y judicial. Quienes crean que el gobierno actual cambiará en un solo grado el rumbo que ha traído hasta ahora o que con elecciones de cualquier naturaleza se logrará algún cambio, acuerdo o equilibrio, sencillamente no está viendo la realidad desde la perspectiva que debe. Si la balanza llegara a inclinarse un poco, vendrán más despojos de curules, inhabilitaciones políticas y hasta encarcelamientos. Estamos ante un poder para el que las necesidades del pueblo son solo secundarias y cuyo objetivo primordial es mantenerse como poder. Por eso cada vez que la situación parece salírseles de las manos, simulan diálogos pero apelan a la “profundización del proceso”, con “contraataque fulminante” incluido. No son buenos ni malos gobernantes, simplemente son comunistas ceñidos al manual de Stalin.

No es libreto, es consecuencia

Aclarado que la guerra económica es la del comunismo que quiere acabar con la propiedad privada, pero que cuanta empresa ha expropiado (y algunas veces robado) hoy es ejemplo de improductividad, como también que por tratarse de un gobierno que todo lo controla las elecciones no lograrán ningún cambio, pensemos: ¿Por qué habría de repetirse en Venezuela el libreto de la escasez chilena para derrocar a Allende? ¿Acaso porque el gobierno del hijo del Comandante es antimperialista? ¿Acaso no lo son también los de Nicaragua, Brasil, Uruguay, Ecuador y Bolivia, adonde, por cierto, está yendo a parar más de un venezolano harto de pelar “papas” en su país? ¿Alguien ha tenido noticias de que falte papel sanitario o leche en algunos de estos países izquierdistas, revolucionarios y algunos miembros del Foro de Sao Paulo?

Solo en una cabeza poco pensante cabe que los empresarios invierten su dinero para comprar materias primas, pagar impuestos, salarios y pasivos, y luego dejar los productos varados en los almacenes para “sabotear” o “hacer sufrir al pueblo”. Ellos lo que quieren es dinero, vender sus productos. ¿Especulación? ¿Pero no tienen igual al gobierno respirándoles en la pata de la oreja para que los vendan a precios regulados? ¿No son los bachaqueros los que especulan con los precios? ¿Ha visto usted a algún sifrino, burgués o musiú haciendo cola? ¿No es más bien gente común y corriente la que pasa el día haciendo cola y después revende los productos con sobreprecio a los que no tenemos tiempo de llevar sol como tejas? ¿En vez de un acto de sabotaje, no muy cómodo, por cierto, las colas no serán la consecuencia de que se produce muy poco a un precio que no representa ganancia para el empresario en un país donde el empleo formal es una rareza y el sueldo mínimo es la norma?

¿Y por qué en Mercal también hay cola? ¿Se puede hacer un mercado completo en la red de abastecimiento del Estado? ¿O será que los jefes de Mercal y Pdval son de la derecha y por eso padecen la misma o peor escasez que en los mercados de los chinos? ¿Y la harina y la leche de Mercal? ¿Y las medicinas de Farmapatria? ¿Qué pasó con el “desarrollo endógeno? ¿Se las echaron al hombro?

¿Sabotaje? ¿Donde están los lubricantes cuya producción y mercado nacional estás dominados por Pdvsa? ¿Y el cemento, no es ahora “hecho en socialismo”? ¿Y las cabillas por las nubes no las hace CVG? ¿No hay carros? Es cierto, ni siquiera Chery, Venirauto, Renault o Iveco de los convenios que el Estado venezolano ha celebrado con Francia e Italia.

Digamos que, establecido todo esto, en un supuesto negado, la culpa de toda esta calamidad económica (por no mencionar la inseguridad, la corrupción, el fracaso de los sistemas de salud y educación y el deterioro de la infraestructura y los servicios públicos en general) fuese del imperio, de la derecha, de la burguesía, de Darth Vader o cualquier otro personaje de ciencia ficción, ¿para qué querríamos un “gobierno” incapaz de gobernar? ¿No dijo Bolívar que “llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria”? ¿Cuántos otros países están en igual o peor condición que el nuestro y se quejan de ser víctimas de tales seres malignos? ¿Acaso es Venezuela un país especialísimo en el que toda la calaña del mundo tiene sus ojos puestos para destruirlo? ¿Es por el petróleo? Igual ya lo tienen, y no robado sino comprado al gobierno venezolano billete sobre billete verde, los mismos que ahora no hay, ni a 6,30, ni a 12 sino en el mercado negro. Tengamos claro que el 95% de los dólares que entran a la nación provienen de la venta del petróleo, en manos de Pdvsa, y a cuyos ingresos en billetes americanos tienen acceso sobre todo los funcionarios del Estado y las empresas de maletín que los obtienen a 6,30 y los ponen en el mercado paralelo mientras los laboratorios y demás empresas (de verdad) tienen que jalar bola para que les liquiden una miseria y poder traer materias primas para medicinas y alimentos, o recurrir al mercado paralelo para poder seguir funcionando.

A pesar de todo

Por todo lo expuesto, aquí no hay que estar buscando parecidos de la realidad con cuentos de camino. La realidad es la realidad, que el socialismo del siglo XXI es una máquina que solo anda en retroceso, aunque algunos prefieran sumar 2+2=5.

Leer, estudiar y tener bibliotecas es muy bueno, de hecho hay quienes vivimos de ello, pero como dijo alguien, no por basar nuestro conocimiento en los libros y no en la experiencia sensorial, tenemos más dignidad que las bestias.

Gracias al búho de Minerva alrededor del 80% de los venezolanos hoy cree que la actual crisis económica es culpa del gobierno (socialista) y que solo respetando e incentivando la iniciativa privada (capitalismo) podríamos salir de esto. Parece que, acabada la caña del rentismo petrolero, la mayoría empieza a despertar de la pea comunista, aunque ya es demasiado tarde.

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