Home

La moral no es santidad, ni rectitud, es el sentido que se encuentra en las acciones humanas, lo que nos motiva a actuar de tal o cual forma, de modo que en el significado estricto de la palabra nadie es inmoral, de lo contrario sería un ser vegetativo incapaz de hacerse la pregunta “¿qué debo hacer en este caso?”

Los valores morales son otro cuento. Estos provienen precisamente de la respuesta a la pregunta anterior. Los que creen que deben hacer lo que Dios ordena tienen sus propias respuestas en los libros sagrados (Torah, Corán, Biblia, Libro del Mormón), que se supone contienen la revelación divina. Los Diez Mandamientos son un ejemplo de ley moral. Pero no por eso los ateos y agnósticos se salvan de la moral. No señor. Veamos por qué.

Sin fundamentar los actos en una ley religiosa, hay quienes opinan que uno debe actuar de acuerdo a principios universales como la solidaridad, la justicia, la verdad, (universalismo moral), otros que los valores dependen de la circunstancia (relativismo moral), de modo que matar puede ser moralmente aceptable en algunos casos.

Esta variedad de actitudes ante la vida (posturas morales), pudiera uno interpretarla como un relativismo moral superior ineludible. De hecho, pudiera haber tantas posturas morales como seres humanos existan. Uno mismo pudiera un día criticar la corrupción hasta que se le presenta el chance de meterse una comisión por sobrefacturarle algo al gobierno. Un día somos los más acérrimos opositores, pero al siguiente conseguimos el chance con un enchufado y hasta nos vestimos de rojo. Entonces ¿será la moral una ilusión o un el cuento inventado por unos filósofos sin oficio? Claro que no.

Así lo entendió Inmanuel Kant (1724-1804) con su “imperativo categórico”. Este concepto ético, independiente de cualquier ideología o creencia, ha influido toda la filosofía moderna, pero sospecho que no es exclusiva de esta época, lo que pudiera dar a pensar que está inscrita en el alma humana, o algo así.

Para no aburrirnos con fórmulas discursivas, el imperativo categórico no es otra cosa que “Obra sólo de forma que puedas desear que el principio de tu acción se convierta en una ley universal”. Desmenuzándolo más aún: si decides asesinar también estás decidiendo que otro te asesine; si decides robar, estás decidiendo que es moralmente bueno que otro te robe a ti”. No porque Dios te lo revele.

Cuando Kant formuló esta postura, ya un maestro de Judea había dicho “Ama a tu prójimo como a ti mismo”.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s