Home
Imagen

Foto: photo-historia.blogspot.com

Carlos Sánchez

En 1989, la caída del Muro de Berlín fue una prefiguración de la síntesis de pensamiento político
que se está gestando desde la década pasada. La ciudad alemana simbolizaba la realidad política mundial de la época: estaba dividida por un muro de 45 kilómetros construido por los comunistas que dominaban la parte oriental y lo denominaban “Muro antifascista”, mientras que para la Alemania occidental era el “Muro de la vergüenza”.

Su colapso por las presiones espontáneas sociales (de ambas partes) y el posterior debilitamiento
de la Guerra Fría, esa de tipo ideológico entre los Estados Unidos y Occidente contra la extinta Unión Soviética y el bloque de países socialistas, han abonado el terreno para que esa visión maniquea en la que pensar distinto es malo, dé sus últimos suspiros.

No obstante, para que se extinga ese absurdo oscurantismo del siglo XX, es necesario que la
Guerra Fría termine en nuestras mentes. Mientras hoy en algunos países se rinde adoración a líderes políticos y parte de la sociedad renuncia a su capacidad pensante para tener fe ciega en esos seres cuasi celestiales, la sociedad de la información, caracterizada por el acceso inmediato al conocimiento través de Internet y las redes sociales, empuja los muros de Berlín intelectuales que se resisten a caer.

Por más que esos retrógrados líderes no puedan pronunciar otro discurso que el del antimperialismo, el planteado por los avances tecnológicos, la liberalización de los mercados y el auge de la comunicación digital resultan mucho más atractivos y se adecúan más a la sociedad del siglo XXI.

El discurso de la cuestión social está dejando de ser propiedad de la izquierda política, no porque haya cambiado su significado, sino por un asunto temporal y moral. Sí, así es. El problema de las reivindicaciones sociales es que cambian con el tiempo y a las nuevas generaciones les preocupa más como organizarse, comunicarse y competir que esa vetusta cantaleta del imperialismo yankee culpable de todas nuestras desgracias pasadas, presentes y futuras y ajena a la experiencia de la mayoría. ¿Quién realmente puede dar pruebas de que hoy, en el 2012, los gringos nos tienen jodidos? Además, “una fe sin obras es una fe muerta”. ¿Cómo creer en el socialismo si quienes critican sus abominaciones son sus más fieles devotos? Hoy, sin vergüenza en el rostro, muchos detractores del capitalismo tienen tarjeta de crédito, viajan más y tienen más propiedades que cualquier “majunche” o “escuálido”. Así ¿quién no?

Lo positivo es que mientras esa película revolucionaria se repite una y otra vez en esas mentes, la verdadera revolución, la de la cultura, está sucediendo y tarde o temprano su fuerza doblegará a los pocos centros retrógrados que se resistan a progresar hacia el futuro.

Lo viejo, es lo viejo. El tiempo hace viejas a la personas, a las cosas y a las ideas. Por eso alguien dijo que “el más revolucionario de todos se convierte en el más reaccionario cuando llega al poder”.Todo es cuestión de tiempo. No por decir que “Matusalén es lo nuevo” va a dejar de ser un anciano de 969 años.

Ya Rusia forma parte de la Organización Mundial del Comercio y Ecuador está protegiendo a Assange. La Guerra Fría es un periódico viejo que los poderosos de aquí quieren que sigamos leyendo para que no nos demos cuenta de las noticias de hoy: inseguridad, inflación, desempleo, carencias en educación y salud, todas “hechas en socialismo”.

Cada vez está más cerca el día en que caiga el muro que nos separa de una mejor Venezuela, de inclusión, integración y sobretodo de respeto, la del progreso.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s